15/6/12
Es curiosa la facilidad que tienen algunas personas para olvidar o sustituir. A otros nos cuesta más. Personalmente, siempre digo que yo perdono, pero no olvido. No tengo buena memoria para recordar conversaciones exactas, o momentos concretos (por ello hago tantas fotos), pero sí sé recordar sentimientos, sensaciones y emociones. Eso sí se me da bien.
Por eso, cuando paso una situación dolorosa, sé que la recordaré siempre, siempre recordaré ese dolor. Quizá mi percepción y opinión de lo ocurrido o de esa/s persona/s cambie, pero siempre recordaré la sensación. El dolor hace aprender. El dolor es una lección, y otra, y otra.

Lo difícil de este asunto es que, por norma general, cuando se trata de dolor no físico, éste es provocado por otras personas. La gente es difícil de tratar y de entender. En mi caso, he sufrido ya varias veces el darlo todo y no recibir nada a cambio. Es por ello por lo que cada vez me alejo más de las personas. Y si algo he aprendido estas últimas semanas es que está bien tener amigos, tener un hombro sobre el que llorar o alguien que te escuche. Pero no tienen utilidad. Nadie va a darte lo que quieres o necesitas en ese momento excepto la persona que te está hiriendo. Y esa persona no lo hará. Jamás. Así que yo opto por alejarme durante un tiempo. No huyo, porque siempre daré la cara ante lo que sea necesario, pero creo saber cuando retirarme, cuándo dar media vuelta y seguir caminando en dirección contraria, por mucho que duela, hay que saber aceptar cuándo no eres bienvenido, o necesario. Yo creo que todas las personas tenemos algo que aportar, y si yo no aporto nada a nadie, no tengo porqué estar ahí. Así que busco una bifurcación del camino y me alejo.

Eso sí, todos deberíamos saber que todo lo que hagamos, bueno o malo, volverá a nosotros de la misma manera que lo hicimos.

2 hojas caídas:

VanessaValkyria dijo...

Al final solo nos tenemos a nosotros mismos porque por mucho que exista gente que nos entienda y nos intente ayudar nunca van a llegar al nivel que nosotros tenemos con nosotros mismos.
Las heridas de la carne curan rápido, pero las del corazón necesitan su tiempo y a veces demasiado. Y suelen ser más dolorosas que las físicas, al menos por norma general.

Mientras busques el camino búscate a ti misma :) es lo mejor que puedes hacer.
Se te quiere en el norte!

C. Carneiro dijo...

Pero, ¿qué ha pasado Mar?

Sí que es verdad que hay veces que nadie sobre la faz de la Tierra puede ayudarte a sentirte mejor salvo quien está haciéndote daño, pero también creo que es reconfortante saber que hay gente que te quiere y que sufre cuando tú estás mal.
Muchas veces este apoyo sólo podrá ser un abrazo de los largos, porque no hay más solución, pero a mí me reconfortan mucho estas cosas. A veces también pasa que lo único que necesitamos es romper a llorar y soltar todo lo que llevamos dentro (o en su defecto irte al bosque, gritar y tirar piedras y pegar palos al aire, jeje).

Acerca de lo de dar y no recibir nada... Mira que es difícil y complicado eso. Poco a poco voy forjándome esa misma idea, tras años y leches metidas. Parece que casi nunca las relaciones de amistad -o lo que sea- son ecuánimes. Desde de la lejanía te digo que lucharé porque la nuestra así lo sea.

Muchos ánimos, y un abrazo.

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